jueves, 25 de marzo de 2010

4 de marzo

Todos dejaron testimonio firme de

la mágica cita con la tierra.

Miguel Ramón Utrera.


Esta es una fecha de inagotable importancia en la historia local y es bueno que se muestre cuando San Casimiro de Güiripa celebra sus fiestas patronales. El 4 de marzo es (para mí) el día de mayor significación en la vida de los pobladores de esta chamuscada hondonada. El obispo Mariano Martí llega a este sitio el 20 de mayo de 1783 y es en la estancia que le da don José Reyna donde le echa un vistazo al libro de los santos. Lo examina detalladamente y lee que el pasado 4 de marzo se había cumplido 300 años de la muerte del santo lituano Casimiro. Desde ese mayo de 1783 comienza a llamarse San Casimiro de Güiripa y a celebrar sus fiestas religiosas a partir de 1786 ya que probablemente el primer cura Joseph Raphael Ortíz de Zaráte, quien llegó el 25 de mayo de 1785, le habría dicho a los feligreses de que debían celebrar sus fiestas patronales el 4 de marzo.

Dice un proverbio chino de que: “un largo camino se inicia con un paso breve”. Hoy a 227 años de aquel paso breve de Mariano Martí por la población han sucedido otros de especial relevancia que van delineando la historia de esta comarca.

Otro suceso interesante ocurrió el 4 de marzo de 1834. El Arzobispo Ramón Ignacio Méndez llegó el 28 de febrero del año antes citado. En esta visita el Arzobispo exhorta a los vecinos a que construyan la iglesia que había sido derribada por el terremoto de 1812. Igualmente dictaminó que la piedra de Ara estaba excecrada, sin decir la causa, y la mandó a retirar. Esta piedra de Ara fue enviada a San Francisco de Cara junto el equipaje del Arzobispo. El día 4 de marzo no se pudo realizar la misa ni la festividad del Patrono. Esta situación causó gran asombro y un descontento entre la feligresía, a la que hubo de explicarle que: “según las disposiciones litúrgicas no se puede celebrar misa sino sobre la piedra de Ara, porque contiene en su centro reliquias de algún santo”. Los vecinos quedaron conformes y algunos se dirigieron a sus casas.

El general Rafael Urdaneta, hijo del prócer, y jefe de las fuerzas federales del centro se dirige el 1º de marzo de 1862 a San Casimiro para atacar a Eulogio Gamarra, comandante federalista y nativo de San Casimiro. Ese día se produce un tiroteo entre las tropas del insubordinado Gamarra y los soldados de Urdaneta. Gamarra se va en retirada y Urdaneta se marcha a Cúa para atacar a las fuerzas del Gobierno (mandaba Páez). En las quebraditas, Urdaneta intercepta un correo de Gamarra donde este le manifiesta al comandante Rodríguez Gutiérrez de atacar los dos a Urdaneta. Advertido el hijo del prócer se devuelve para San Casimiro y lo derrota en este sitio el 4 de marzo de 1862 a las 3 de la tarde.

En otro 4 de marzo pero de 1875 se comienza a construir la majestuosa Iglesia de San Casimiro. En el sermón de la santa misa del Patrono San Casimiro, el Cura Dr. Juan José Tovar le propone al pueblo reunido la construcción de un nuevo templo. Al finalizar las ceremonias invita a la concurrencia a realizar un cabildo abierto. Ese día se nombra una junta por Aclamación que preside el Cura Juan José Tovar y la integran además, los señores: Lorenzo Zamora Carpio, Manuel Castillo, General Laureano Carballo, José Vicente Garbán, General Ramón Guerra, Alejandro Jiménez Acosta, Diego J Hidalgo, Demetrio Domínguez, y como tesorero, Lucas Castillo.

Hoy en este 4 de Marzo se está en deuda con estas fechas. Ni siquiera una plaquita modesta que informe de la huella que dejaron del paso por la vida de este pueblo que perpetúe con nombre propio de sus actores la tranquila eternidad. Es bueno que estas generaciones conozcan para que aprendan y puedan hacer suyas las palabras de Octavio Paz de que: “La búsqueda de un futuro termina con la reconquista del pasado”.





Crónicas de un sancasimireño


Salvador Rodríguez