Miguel Acosta Saignes
El llanto de una criatura se dejó oír por los lados de lo que sería la plaza Bolívar de San Casimiro de Güiripa. Quizás el Dr. Manuel Mele tuvo que interrumpir el almuerzo para ir atender el parto de Adela Saignes, hermosa mujer, oriunda de lima e hija de padre francés. Era domingo y ya el Dr. Mele y su esposa María Isabel habían escuchado misa de 10. Comentaban la misa del padre Castillo quien tenía 2 meses al frente de la parroquia. Hablaban de la ausencia del padre Cándido Machado y del agrado que sentían al ver a este cura cuando tocaba los gigantes cencerros. ¡Cómo las tocaba! – habló con nostalgia el Dr. Mele –. Cándido bailaba y gozaba un mundo con sus campanas – acotó María Isabel –, que bueno sería si estuviera en la parroquia, ya que el cura Lucas es bastante serio – terminó diciendo –. Manuel no se te olvide la chaqueta – le recordó su esposa –, mira que Camburito se está poniendo blanco. Así hizo el doctor, tomó la chaqueta y salió hacia la casa de Miguel Acosta Delgado...