Así tituló la revista La Victoria la llegada del poeta Pablo Neruda a tierras de Nuestra Señora de la Victoria. En este 12 de julio cuando el poeta de América está de cumpleaños, remuevo el arcón de las crónicas olorosas a pueblo para encontrar esta historia que sobrevive al ser rescatada la revista La Victoria después que la tierra ya no quiere más lágrimas de cielo sancasimireño.
Neptalí Ricardo Reyes Basoalto y conocido en toda la tierra como Pablo Neruda llegó a la ciudad de La Victoria el 12 de febrero de 1959. El poeta chileno vino invitado por la Junta de Festejos del día de la juventud y el Concejo Municipal, y gracias a las diligencias que hizo el poeta victoriano Luis Pastori. Era el día de la juventud venezolana, que con su hazaña de corazón y sangre de jóvenes estudiantes regaron con bravura independentista el lar victoriano.
El olvidado teatro Ribas, sirvió para albergar la palabra del hijo del ferroviario José del Carmen Reyes Morales. Un numeroso auditorio plenó todas las localidades del histórico teatro. El poeta Neruda fue recibido por alborozados estudiantes que entonaron las notas del himno nacional. El poeta Luis Pastori le tocó la histórica dicha de presentarlo ante un público ansioso de escuchar a uno de los poetas de más renombre de la geografía sureña que cobijó a nuestro Andrés Bello.
Después de escuchar el himno nacional, el poeta Luis Pastori “con ese juego de imágenes y metáforas que caracteriza su estilo, hizo una semblanza de Neruda, destacando la validez que tiene su poesía en América y trayendo a colación la importancia que en las letras han tenido apariciones como las del insigne poeta chileno y Rubén Darío, en su tiempo”.
En 1959, año de la llegada de Pablo Neruda a la capital del Municipio Ribas, ya el ilustre visitante había publicado los siguientes poemarios: Crepusculario (1923), Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada (1924), Tentativa del Hombre Infinito (1925), EL Habitante y su Esperanza (1926), El Hondero Entusiasta (1933), Residencia en la Tierra (1935), España en el Corazón (1936), Las Furias y las Penas (1939), Tercera Residencia (1947), Canto General (publicada en México, 1950) con ilustraciones de los célebres pintores David Alfaro Siqueiros y Diego Rivera, Los Versos del Capitán (1952), Las Uvas y el Viento (1953), Odas Elementales (1954), Tercer Libro de las Odas (1957), y Estravagario (1958); además dirigió la revista Caballo Verde para la Poesía y otra conocida como Caballo de Bastos. También traía Neruda el premio nacional de Literatura de su Chile querido. Quizás el poeta Pastori, viendo este historial tan monumental, llegó a la conclusión, de que estaba ante un genuino representante nuestro de las letras americanas y que muy pronto tendríamos a otro chileno como premio nobel de literatura.
También el poeta Pastori dijo de Neruda lo siguiente: “en 1939 o 40, época de primeros versos y primeras andanzas, el escritor Ángel Raúl Villasana y yo, en una añeja y colonial pensión de Macuto, leíamos los desgarrados versos con que el poeta lloraba la muerte de Alberto Rojas Jiménez. Época de Residencia en la Tierra. En esa hora imprecisa del atardecer, los ojos se nos iban hasta el horizonte marino, hasta más allá, hasta resbalar el sueño hacia abajo, hacia donde América se ciñe el austrial cinturón de Chile. Allá estaría Neruda, en medio de su clan de símbolos extraños, sumergido dentro de su gramática salada, poniéndole ´urgentes telegramas´ a las más humanas y elementales cosas de la tierra, con su nuevo aparato de pindárica sintaxis desesperada. Allá estaría con su viento del sur y sus profundas minas, con su larga capa de olvido y su triste lluvia de Temuco sobre los hombros. Duendes imaginarios, marsupiales antiguos, signos de carbón y de ocre, zapatos vacíos, trajes sin corbata, vientos de ceniza y de hollín- la soledad, en fin, la soledad desgarradora del hombre – estarían insuflando su dinámica vigencia bajo el melampo exangüe de la noche y del trópico. Otra vez América vuelve a alzar su voz, otra vez vuelve a sonar el nombre de Darío, otra vez vuelve a sonar el nombre de América en la poesía de Neruda. Darío y Neruda son las dos voces de América, son la sola y profunda voz americana. Aquel con sus leones y sus ´olas de rugidos´, éste con su amor y con sus panaderías. Cualquiera de nosotros, en una de esas horas en que la campiña estremece su verdura bajo el viento largo y manso, o la noche enciende su soledad sobre la tierra, podría decir de memoria: ´Desde que yo los miro, tus ojos son más tristes”.
Neruda miró y abrazó al poeta Pastori y contestó con breves frases de agradecimiento, las que puso de pórtico a su gran recital. Después, poco a poco, fue colgando en el ambiente sus mejores estrofas, teniendo que cambiar frecuentemente el orden establecido, debido a que el público le hacía peticiones frecuentes de sus poemas más conocidos. A la salida, fue aplaudido insistentemente, pasándose luego a un homenaje que se le tenía en la residencia “Soco”, de la ciudad de La Victoria.
Gracias doy a La Victoria por cobijarlo en tan glorioso día.
A Emilio José Boullón Esaá, pícher récord y artesano de vuelos siderales. In memorian. Desde que Emilio tuvo uso de razón comenzó a soñar con volar hacia los espacios infinitos. Convencido, estoy, de esa afirmación, porque Emilio, después de grande, nadie lo sacaba de lo que pensaba. Guiado por el dios Ptah se hizo artesano para fabricar los juguetes que soñó cuando niño para surcar el firmamento y saludar ese mundo al cual todo niño sueña con tocar. No pudo volar mientras estuvo en tierra pero comenzó a fabricar cometas que era volar a través de las manos de los niños. Las hizo de todos los colores como ese arcoíris que se halla y no se toca por las lejuras de lo que abarcan los sueños infinitos. Compartió con jóvenes, por mucho tiempo, cuando le tocó trabajar en el liceo San Casimiro, para ese tiempo, la máxima casa de estudios de la población. Emilio aprendió de la vida y fue un buen ciudadano, no ese del lugar común, cuando se emplea, después que la gente muere: “Era un hombre buen...
San Casimiro de Güiripa en sus inicios perteneció a San Sebastián de los Reyes y luego a la Purísima Concepción de Camatagua. En 1875 fue Presidente del Concejo Municipal del Departamento de San Casimiro el Sr. José María Zamora y el Subprefecto el Gral. Laureano Carballo. Más adelante, seguro, hubo otros Presidentes del Concejo Municipal. Es hasta 1899 que San Casimiro de Güiripa es elevado a Distrito, independiente y con su Jefe Civil, su Juzgado, su Concejo Municipal y su Registro Subalterno. El Concejo Municipal del Distrito San Casimiro se instaló, por primera vez, el 19 de febrero de 1899 (este año se cumplen 111 años), y su primer Presidente fue el Sr. Reinaldo Alva, probablemente de Valle Morín. En el año 1900 es ratificado el Sr. Reinaldo Alva (comerciante), como Presidente de la Corporación y Rodulfo Requena (dueño del Santo San Casimiro y de la Trilla que fue luego de Rafael Ángel Acosta) como Vicepresidente. Los otros concejales fueron: Pedro A. García e Ignacio Carreño...
Salvador Rodríguez Nació en San Sebastián de los Reyes y vive en San Casimiro de Güiripa desde el segundo día de su nacimiento. Maestro de aula en las Escuelas Ollas de Caramacate, Jacinto Silva de Valle Morín, Roncador y Estadal El Mamón. Fue director de catastro urbano y promotor social del Concejo Municipal de San Casimiro. Encargado del Censo Rural en la administración de Herrera Campins. Es compositor del pasaje “Aparece Génesis” con música del maestro Fileno Torrealba, igualmente tiene otras letras que esperan por la música. Actualmente termina la letra del Himno de la Escuela Luis Roberto Casado del caserío el Loro. También escribe poesía teniendo sin publicar los poemarios: Épicas Rimadas y Ríos de la Aldea. Ha colaborado como columnista en los periódicos: El Periodiquito y el Aragüeño (Aragua), La Antena (Guárico), Hoy, El Diario del Sur (Semanario), Diario Vea, Correo del Pueblo (El Universal). En las revistas: Contraloría al Día (Contraloría del Estado Aragua) y A Plena Vo...
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