miércoles, 15 de abril de 2009

4 de Marzo de 1875







Si no fuera por los soñadores
¿Qué sentido tendría todo esto?
Gustavo Pereira en La fiesta sigue.


La primera Iglesia de San Casimiro de Güiripa se levantó in situ donde está actualmente el Templo. Pablo Ramón Zamora Milano, décimo cura de la parroquia soñó en construir la majestuosa Iglesia. Dos misivas del mismo tenor le dirige este párroco nativo de San Casimiro a monseñor Ignacio Fernández Peña. Una el 1º de enero de 1844 y la otra a los pocos meses, exactamente el 19 de septiembre. En su contenido solicita autorización para erigir una nueva Iglesia. La razón: “Por ser la Ermita que sirve hoy de Iglesia demasiado pequeña, se quedan las dos terceras partes del vecindario sin oír el santo sacrificio de la misa por la pequeñez de la Iglesia y también por la disposición del lugar en que se haya, el cual no permite oír la misa fuera de la Iglesia”. Considera que és esta la mayor necesidad del pueblo, sumergido en tantas necesidades materiales, las cuales no puede remediar él, pero sí la de la Iglesia. Pablo Ramón Zamora Milano, siguió soñando, porque despierto también se sueña. Trabajando y soñando. Soñando y trabajando. Y llegó el día que no pudo seguir trabajando ni soñando, ya que su voz, que clamaba en lo más profundo de sus anhelos se topa con la muerte el 2 de octubre de 1873, cuando el pueblo le faltaban 4 días para cumplir 90 años de su fundación. Pudo acariciar, eso sí, otro de sus propósitos, como lo fue el establecimiento del primer plantel de educación cuyo maestro fue Narciso Bello. No lo agobió la incertidumbre. Supo que iba a morir y que alguien recogería su sueño, su anhelo, su pedimento.

Luego del padre Zamora van a estar los curas Fernández, Uzcátegui, Orta y Cordero. En el año 1875 está de párroco el Dr. Juan José Tovar. Juan José vino envuelto en el sueño del padre Zamora Milano. Es un sacerdote activo y preocupado. Sigue, casi igual, los pasos de Pablo Ramón. Viene con él, su hermano Adolfo, quien funda una escuela y será también secretario de la Subprefectura cuando se le nombra el 1º de junio de 1876 y la primera autoridad civil -subprefecto- es Mariano Carrera.

Los hermanos Tovar se contagian del dinamismo y la actividad creadora de la población. El 4 de marzo de 1875, el padre Tovar se hace portavoz de la idea del padre Zamora. En el sermón de la misa al santo patrono, propone al pueblo allí reunido la construcción de un nuevo templo y para ello extiende una invitación a la concurrencia para realizar una especie de cabildo abierto al concluir las ceremonias en la Iglesia. Terminada la misa se quedan en el templo una gran cantidad de personas. Luego de terminadas las intervenciones de los presentes se decide construir el templo. “Debía ser grande y majestuoso, con torres y cúpulas, que sirviera de casa de Dios, pero que a la vez fuera un símbolo del pueblo, que aspiraba a crecer y sobrepasar a todas las vecinas poblaciones. Un templo que fuera expresión de su fe cristiana y también expresión orgullosa de su gentilicio”.

El sueño, el anhelo, el pedimento del padre Pablo Ramón Zamora Milano comenzó a personarse. Quizás desde un postigo del infinito los estuvo mirando y vuelva a irse a la inagotable gloria que el supremo le tiene a este soñador de la gran obra del pueblo. Esa mañana el cura Juan José Tovar fue nombrado para presidir la Junta por Aclamación y la cual conforman el General Laureano Carballo, Lorenzo Zamora, Manuel Castillo, José Vicente Garbán, Alejandro Jiménez, General Ramón Guerra, Demetrio Domínguez, Diego J Hidalgo y como tesorero, Lucas Castillo.

Soñó el presbítero Pablo Ramón Zamora Milano y hoy tiene un gran sentido el augusto templo que profundiza la huella dejada por tan distinguido coterráneo. En otra entrega se escribirá qué oficios y los cargos que ocupaban los miembros de la Junta por Aclamación.



Crónicas de un sancasimireño


Por: Salvador Rodríguez